La vida es buena, no me puedo quejar. Quiero decir.. podría hacerlo pero nadie me escucharía. Tu imagen arrasa con mi cerebro.
Ahora estoy bajando mi ventana, amo el viento pero odio el sonido. Tu eres como un tatuaje que no me puedo quitar.
Mis inhibiciones están empezando a desaparecer ante esta situación, no puedo hacer nada al respecto más que perder el control. No hay fricción interna que parezca no poder romperse, se siente bien.
Me estoy moviendo, me estoy moviendo. Como un paseo en la montaña rusa, será mejor que no apagues las luces como una nave espacial (cada pulgada de mi esta así).

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