Listo, ya volví de un campamento espectacular. Lleno de personas que conocí este año, lleno de personas de las que soy amiga, de las que aprendí a querer, de las que aprendí a socializar. Gracias por estos inolvidables días con gente maravillosa, que agradezco haberla conocido. Sí, se que hubo caídas, choques, malhumores (por parte de todos), no la pude haber pasado mejor porque hubiera sido imposible, además estaban ellas para no dejar que me aburra. Son personas únicas, todos y cada uno de ellos, ahora lo sé.
Volví con una alegría inmensa, volví un tanto diferente, más cómoda con todos que me rodean, me siento especial, porque se que soy afortunada, por esta vida que tengo. Cuando hablo de vida, es por todo. Por cada una de las personas que hoy forman mi vida, que me hacen crecer, que me hacen levantarme en cada caída, porque me enseñan que día a día, a pesar de la distancia, siempre están conmigo alentándome, sonriéndome, abrazándome, haciéndome sentir única. Porque cada vez soy más feliz con la vida que llevo.
Hoy sé que puedo seguir, sé que tengo gente especial a mi alrededor, pero no son solo "gente", son parte de mi ser, cada partícula que me forma es a base de ellos.
Son los que causaron un delirio total que me hace hacer cosas estúpidamente alegres, siempre y cuando ustedes sonrían, sean felices, yo lo voy a ser. No me importa si para eso tengo que cruzar el cielo en avioneta, lo hago sí ustedes son felices así, porque me importan, porque su sonrisa en la base de mi felicidad.
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